miércoles, 1 de abril de 2009

HACIA DONDE VA CALI?




HACIA DÓNDE VA CALI?



Por El infiltrado.
Ofiprensa Cepamos.




La ciudad sumida en un caos generalizado: finanzas, gobierno, salud, educación, gobierno y cultura. No se ve por donde ni con quien se de el cambio que le permita a está recuperar el rotulo de ciudad protagonista que le caracterizó en un pasado reciente.



La Cali de los años sesenta y setenta generó buena parte del protagonismo cultural del país. Aquí se generaron fenómenos como el de Caliwood, festivales de teatro donde se realizaron importantes aportes a la dramaturgia latinoamericana, los círculos literarios y artísticos, gozaron de reconocimiento nacional; Ciudad Solar fue un buen ejemplo de esto.


Con los juegos Panamericanos en 1971 la ciudad transformó su entorno, se ampliaron vías, se crearon escenarios nuevos, y se destrozó buena parte de lo que fuera un bello patrimonio arquitectónico, con el fin de otorgarse una nueva etiqueta; capital deportiva de Colombia, artilugio con el que llegaron candidaturas y posteriores sedes de eventos deportivos de talla internacional: Suramericanos, Panamericanos y mundiales de varias disciplinas deportivas.
Con los años ochenta llegaron abruptos cambios en la composición de la ciudad. Los inmigrantes se multiplicaron de manera desmesurada, empujados por circunstancias diversas llegados de todos lados: Tolima-Huila-Cauca y Nariño, por el centro y el sur del país; paisas del Norte del Valle, del Viejo Caldas y Antioquia, pero sobretodo comunidades del litoral pacifico.


La ciudad paso rápidamente de unos cientos de miles a más de dos millones en poco tiempo, un crecimiento desbordado, exagerado y anarco, como todos los que se dieron en la ciudades colombianas, más las particularidades que aquí se dieron tuvieron un matiz especial, pues la ciudad nuca tuvo la capacidad de absorción para aglutinar todo el componente humano.


Con la implementación de los cargos públicos por elección popular, a Cali llegaron en desbandada una tras otra fracasadas administraciones: desde la primera en 1988 a cargo de Carlos Holmes Trujillo- hasta llegar a la actual, la ciudad se ha hundido en desaciertos, malversación, corrupción y una difusa y turbia identidad caleña. Como consecuencia de esto, la ciudad fue transitando hacia la inviabilidad, con recursos pignorados hasta el dos mil . . . . . no se sabe; además perdió autonomía, pues sus empresas de carácter publico fueron intervenidas desde hace varios años.


Con una clase dirigente que se comporta más como un clan mafioso, que como administradores públicos y una clase empresarial que brilla por su ausencia, pues es casi nulo el acompañamiento del sector privado al desarrollo de la ciudad; por otro lado en lo que respecta a la vocación de la ciudad, uno no encuentra cual es el perfil de la misma, dado que buena parte de las industrias asentadas en la ciudad, fueron de carácter transnacional y de esas una inmensa mayoría se trasladaron a ciudades más competitivas. El sector comercial y de servicios, tampoco es el que le define la vocación a Cali. Para terminar esta caótica reflexión no se pueden escapar dos aspectos: el primero, tiene que ver con el sector cultural; uno no entiende como después de albergar por cerca de tres meses al salón nacional de artistas, considerado el evento más importante de la plástica en Colombia ( por primera vez en la historia en más de 7 décadas este evento sale de Bogotá) a tan solo tres meses de finalizado, éste no haya servido ni siquiera para que los espacios tuviera algún tipo de continuidad, o al menos para que la ciudad y sus ciudadanos recobraran fuerzas, se ventilaran recursos o estímulos. Todo lo contrario, ahora nos encontramos que algunos de los espacios mas importantes se han cerrado por falta de recursos.


La Tertulia, Proartes y el Centro Cultural de Cali, son sólo espacios desperdiciados, ni hablar de la tan reputada biblioteca Departamental y su cacareada manzana del saber, a la cual se le giraron mas de 25 mil millones de pesos y tan sólo han hecho una plazoletica ridícula, y no compran ni libros.


El otro inquietante aspecto, es el del promocionadísimo Plan de Movilidad Vial, ese que pretende buscar la financiación de 21 “mega obras” con el aporte 100% financiado por el contribuyente ( caso único de la administración publica en el mundo) no se sabe como? y porque? o quien a sido el impulsor de semejante adefesio? pues si nos atenemos a que este mega proyecto lo que busca es priorizar la movilidad de los particulares, entonces para que diablos, se impulso un masivo de transporte publico?, que entre otras, también registra varios problemas: no existe el mobiliario urbano que debería tener como componente- no hay suficientes accesos peatonales, pésima semaforización e inadecuada demarcación vial, etc., etc., etc.

PD. La marcha por la dignidad caleña fue de alguna manera un paliativo ante un panorama tan caótico en la administración local- pues al unisonó de la voz cantante del alcalde, llegaron unos setenta mil marchantes: estudiantes, desocupados, obreros jubilados, uribistas- antiuribistas; pero todos ellos ciudadanos y ciudadanas de Cali, hicieron sentir su descontento por una intervención desleal e ilegal de la administración central en pro de privatizar todo lo público de la ciudad. Con empresas que se lucran de Cali y tienen su sede en Barraquilla (Sí Cali), Bogotá (Ciudad Limpia), Medellín ( Inter Aseo ), Pasto (Emas) entre otras; es decir a esta ciudad le manejan los recursos desde afuera y la controlan en el ámbito gubernamental o de gobierno también desde afuera, pues las decisiones pasan por varios filtros, Timbiqui, Buga y Bogotá.

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