miércoles, 15 de abril de 2009

HOLLMAN MORRIS: TESTIGO EN PELIGRO


Hollman Morris: testigo en peligro

Hollman Morris es uno de los periodistas más premiados del mundo. Y quizás el más amenazado en su país, Colombia. Habló con LNR sobre las FARC, el zapatismo, Ingrid Betancourt, Sendero Luminoso y la compleja relación entre la prensa y el poder político. The History Channel presentará sus investigaciones a partir de mayo
En 1993, cuando Hollman Felipe Morris Rincón inició el camino del periodismo ignoraba -ni siquiera lo soñaba- que no tantos años después se convertiría no sólo en un emblema del periodismo independiente colombiano, sino en uno de los periodistas más premiados en el mundo. Y tal vez el más amenazado. Hoy, igual que otros seis mil ciudadanos colombianos, Morris vive con custodia permanente y se moviliza en auto blindado.

A poco de comenzar la charla con LNR en Buenos Aires, adonde llegó para ultimar detalles de su nuevo programa, Tiempo real , que se difundirá por la emisora The History Channel (ver aparte) Hollman -de 40 años, casado con una periodista colombiana y padre de Daniela, "mi princesita", de 8 años, y de Felipe, "mi Hércules", de 5- dice cosas que explican, cabalmente, por qué escogió el periodismo como oficio, por qué el mundo lo reconoce como el mejor y por qué debe pagar el precio que paga por intentar aportarle a su país respuestas que ayuden a explicar el pasado, entender el presente y construir un futuro sin violencia.

Extremadamente amable, culto, reflexivo y de voz tenue, explica: "En mi casa siempre se hablaba de política, de los conflictos armados, de economía, de pobreza... y yo, desde muy pequeño, escuchaba todas esas discusiones y empezaba también a preguntarme de dónde venía toda esa tragedia. Más grande ya, al hacerme estas preguntas, me dije que el mejor camino para ir a buscar esas respuestas era el periodismo. El periodismo combina la aventura, el viaje, el ir a buscar, el meterse en lugares en donde pocos se meten, el ir a zonas difíciles... De ahí fue surgiendo la idea del periodismo que yo hago, que, por supuesto, no creo que sea un periodismo distinto del que hacían los grandes del periodismo, como Kapuscinski, mi maestro".

Le gusta ejercer "un periodismo que busque claridades para que nuestros hijos puedan vivir, finalmente, en un país sin guerra". Esa búsqueda permanente de respuestas y claridades le ha costado, y le cuesta, innumerables amenazas de muerte, detenciones, descalificaciones de la prensa oficialista y acusaciones del gobierno del presidente Alvaro Uribe. "El señor [Jorge Enrique] Botero [N. de la R: antiguo colaborador del canal de televisión Telesur] y el señor Morris se escudan en su condición de periodistas para ser permisivos cómplices del terrorismo", dijo Uribe a comienzos de este año.

En esa ocasión, Morris había llegado por sus propios medios al lugar que las FARC habían informado a la comisión civil y al Comité Internacional de la Cruz Roja, para garantizar la seguridad del operativo, donde entrevistó a los cuatro rehenes (tres policías y un soldado), quienes una vez en libertad denunciaron que declararon bajo amenaza de los guerrilleros. Sin embargo, Morris, que goza desde el año 2000 del beneficio de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano independiente de la ONU, explicó que estaba en el lugar de la liberación como parte del rodaje de un documental sobre las FARC, para el cual acababa de pasar varios días con esa guerrilla. Por su lado, los relatores de la ONU, Frank La Rue, y de la CIDH, Catalina Botero, concluyeron que los dichos de Uribe "generan un efecto amedrentador y de autocensura en Colombia" y que "no se conocen pruebas que vinculen a Morris con actividades criminales".

-¿Qué hay de tu vida privada, de tu familia, con tantas amenazas de muerte recibidas?

-Se aprende a sobrellevar todo esto. Pero, igualmente, no ha sido fácil para la familia.

-¿Cómo fueron tus primeros tiempos de investigaciones, cuando la experiencia era un privilegio muy lejano todavía?

-Muy ingenuos... digamos, haberse sentido utilizado... Yo creo que todos los periodistas, pasado el tiempo, reflexionamos y recordamos aquellos primeros trabajos, en los que no había duda de que nos estaban mintiendo, engañando y utilizando. Y eso confirma que a los periodistas, en la mayoría de los casos, y especialmente en guerras o conflictos armados, todos nos quieren engañar, todos nos quieren utilizar.

-Ejerciste la docencia hasta no hace mucho. Hay una frontera muy fina entre este tipo de periodismo y el periodismo soñado por los que recién se inician. Esa idea de periodistas de película, superhéroes, salvadores del mundo... ¿coincidís?

-Sí, es correcto. Eso sucede casi siempre en las universidades, en los primeros semestres. Uno habla con los alumnos y se encuentra con esos sueños, que no son reales. El verdadero periodismo es contarle a la gente lo que todos los días hace la gente y, paradójicamente, no quiere ver. Y en el caso colombiano, la guerra no la quieren ver. Entonces, tú tienes que contarles la guerra. Y cuando Colombia sea consciente de la guerra, seguramente va a empezar a buscar soluciones. La realidad latinoamericana, y la colombiana en particular, no puede ser contada desde una sala de redacción en Miami; cuando comprendamos esto vamos a aportar algo en la construcción de este continente.

-Ryszard Kapuscinski siempre está en tus relatos, en tus recuerdos. Por lo visto, te dejó una huella imborrable.

-Es verdad. Yo siempre recuerdo y cito a Kapuscinski. Mira, en 2001 tuve la fortuna de compartir diez días con Gabriel García Márquez y con Kapuscinski en Ciudad de México, de tenerlos ahí como maestros, y siempre repaso un pequeño librito, una entrevista que le habían hecho a Kapuscinski allá por 1990 que se llama Los cínicos no nacieron para este oficio . Y yo les recordaba siempre la primera frase a mis alumnos: no estudien periodismo para salvar el mundo porque no lo van a salvar; simplemente cuenten lo que ven. Pero, ¿qué es lo que van a ver y qué son nuestras sociedades? En el caso de Colombia, se trata de una sociedad con 25 millones de pobres, un país que se debate en la guerra; entonces, ¿qué tipo de periodismo vas a hacer?, ¿dónde va a estar tu acercamiento al ser humano?, ¿cuál va a ser tu dedicación para descubrir a esos seres humanos que hoy se debaten en la guerra?, ¿cuál va a ser tu aporte para entender este conflicto? Y en el caso de América latina, para entender este continente, un continente que ha pasado por guerras, por dictaduras, por desaparecidos... Les digo a mis alumnos que el periodismo es una invitación a tratar de descubrirnos como latinoamericanos.

-¿Cómo está hoy el periodismo colombiano?

-El periodismo en mi país siempre ha estado amenazado. Amenazado por el narcotráfico, en la década de los 80; por la guerrilla, desde su nacimiento; por el paramilitarismo, también; por el político corrupto... Pero lo que nunca había pasado en la historia del periodismo colombiano, un periodismo que en tres décadas ha tenido a 170 periodistas asesinados, es que un presidente esté deslegitimando sistemáticamente a la prensa independiente: dicen de mí que hago apología del delito y que soy cómplice del terrorismo, y de Alejandro Santos, director de Semana, dicen que es un charlatán; sólo para darte un par de ejemplos. Cuando nuestros reportajes y nuestras investigaciones le incomodan al gobierno, nos descalifican y, peor que eso, nos estigmatizan.

Contar Colombia no es fácil. Y lo que más le duele a Morris es que el mundo conoció a Colombia por las FARC, y hoy el mundo habla de Colombia por Ingrid Betancourt. Las FARC son un capítulo en la historia colombiana, pero hay otras historias que jamás son contadas.

-¿Qué cambió en Colombia después de la liberación de Ingrid Betancourt?

-Yo te hago el siguiente análisis: para el mundo, sobre todo para el europeo, Colombia se convirtió en Ingrid Betancourt. Eso tiene una cosa mala, y es que la única lectura son las FARC, el secuestro e Ingrid Betancourt. Pero Colombia es un país mucho mas complejo; hay muchas más realidades. Esa búsqueda de Ingrid ayudó a tapar otras realidades, como la corrupción y las desapariciones forzadas. En otro sentido, la liberación de Ingrid, por supuesto, bienvenida sea. Fue una operación exitosa, pero que, insisto, se convirtió en una propaganda mediática utilizada por el gobierno para tapar otras realidades. La semana pasada, por caso, hubo una jornada en todo el mundo denunciando las ejecuciones de civiles, de manera sistemática, por el ejército colombiano. Y te estoy hablando de más de mil personas asesinadas, que fueron mostradas como caídas en combate cuando se trataba simplemente de campesinos inocentes. Les habían puesto uniformes para que parecieran guerrilleros y luego fueron asesinadas. Estamos hablando de una crisis política en la que una parte del partido político de Uribe está siendo investigado por sus vínculos con el paramilitarismo. Bueno, todo eso no sale en la prensa internacional. De lo único que se habla es de Ingrid Betancourt. Pero nadie te sale a hablar de la crisis política que ha llevado a veinte congresistas colombianos a la cárcel.

-¿Cómo es convivir con las FARC toda la vida?

-Yo diría: cómo es para un colombiano convivir con la guerra. La guerra en Colombia ha tenido varios protagonistas. Ha tenido el protagonismo de las FARC, el del paramilitarismo y el del narcotráfico. Mira, te doy un ejemplo: nosotros somos de la generación del ´68, y cuando nosotros íbamos a votar por primera vez, a finales de los 80, en el espectro político colombiano había tres escenarios: había un núcleo oficialista, con Luis Carlos Galán a la cabeza; estaba Bernardo Jaramillo, de la izquierda democrática, la Unión Patriótica, y también estaba Carlos Pizarro, que venía del monte, que había entregado las armas y era del M19. Para nuestra generación, los tres eran una alternativa, los tres nos enamoraban, los tres eran esperanza para Colombia, pero a los tres los asesinaron. Los asesinaron en una misma campaña presidencial, y eso a nuestra generación la ha marcado profundamente; por eso, como digo yo, pertenecemos a la generación a la que le mataron los sueños.

Todos los colombianos estamos cicatrizados por la guerra, unos más que otros, pero a todos nos ha marcado la guerra, y por eso hago un periodismo que busca respuestas.

-¿Respuestas a qué preguntas, por ejemplo?

-Mira: Pedro Antonio Marín, más conocido como Manuel Marulanda, o Tirofijo, fue el fundador de las FARC, una guerrilla campesina, y es impresionante ver cómo un campesino sin mayor educación logró conformar un ejército de más de 12.000 hombres y sostenerlo por más de 50 años en la historia de Colombia. Entonces, la pregunta es ésta: ¿qué hizo que el Estado colombiano, en sus sucesivos gobiernos, le diera durante tantos años argumentos y jóvenes a ese movimiento?, ¿qué hizo que Tirofijo tuviera las condiciones para hacer crecer un pequeño ejército inicial de doce hombres, que eran sus primos, a convertirlo en un ejército de 12.000 hombres en Colombia? Esas son preguntas que hay que responder.

-¿Encontraste las respuestas?

-No. Las sigo buscando.

-De todas las historias que te ha tocado contar, ¿cuál fue la que más te movilizó? Digo, desde lo humano más que desde lo estrictamente profesional.

(Piensa, suspira) -Es terrible ver muchas veces que has conocido a líderes, defensores de derechos humanos que han marcado tu vida, que te han enseñado cosas, tanto el líder formado en una universidad como el otro, el nato, que puede estar en una aldea y que simplemente está pidiendo que se respete la vida de su comunidad, y que al paso de los años están todos muertos. Por eso digo: ¿cuánto futuro se ha perdido en Colombia con el asesinato de cada uno de estos líderes sociales? Luego, de las historias que más me han marcado está la de la comunidad de San José de Apartadó. Allí, en 2005, dos familias fueron asesinadas; sus niños, de 11 meses, 4, 6 y 7 años, descuartizados frente a sus padres. Los campesinos de esa comunidad siempre señalaron al ejército como autor y a los paramilitares como cómplices, y ver después cómo el presidente Uribe sale en rueda de prensa para referirse al episodio sin pronunciar una palabra para que forzara una investigación por ese hecho. Todo lo contrario: le lanzó a esa comunidad un manto de sospecha porque decía que podían tener relaciones con la guerrilla. Dos años más tarde, pudo comprobarse ampliamente que el asesinato había sido ordenado por el ejército colombiano y los paramilitares. Esa historia no la olvidaré jamás.

Se afirma que la deslegitimación del trabajo de Morris por parte del poder político colombiano obedece a una razón muy sencilla: el periodista se las arregla para estar siempre en el momento justo y en lugar preciso donde se producen los acontecimientos para registrar y contar lo que ningún otro periodista, o muy pocos, cuenta.

Una prueba de ello fue cuando transmitió Toribio: la guerra en el Cauca , y demostró cómo la comunidad campesina e indígena de esa región del sur de Colombia vivía el miedo, el desplazamiento y la zozobra de los combates entre la guerrilla, los paramilitares, el ejército y la policía. La narración a través de imágenes y testimonios fue entregando los diferentes puntos de vista que ponen en evidencia cómo la comunidad terminó por convertirse en la única víctima de la guerra. Luego de ese trabajo, difundido por Canal Uno (actualmente fuera del aire por falta de financiación), Morris recibió varias coronas fúnebres en la puerta de su casa, anunciando su muerte.

-¿Creés que hay una uniformidad en América latina con relación al enfrentamiento entre los gobiernos y la prensa?

-Bueno, si hay una relación pésima entre el gobierno y la prensa, diría que ése es el estado ideal. Tiene que haber cortocircuitos. El periodismo tiene que molestar al poder. Si eso sucede, yo me atrevería a decir que todavía hay una prensa que incomoda al poder, una prensa que no se puede comprar ni manipular. Pero lo que más me preocupa es una prensa excesivamente oficialista, plegada incondicionalmente al poder. Lo digo porque un reciente estudio de una universidad colombiana refleja que el 70 por ciento de los colombianos percibe que la prensa es oficialista. Y por otro lado tenemos la televisión colombiana, que, a mi manera de ver, es excesivamente oficialista, y creo que esto también sucede en algunos países latinoamericanos.

-El enfrentamiento entre el gobierno y la prensa, tanto en Colombia como en Venezuela, parecen responder a un mismo guión. Entonces, ¿Chávez y Uribe son lo mismo?

-Buena pregunta. Yo creo que ellos cada vez se parecen más. Uno habla más bonito y el otro habla como es; uno se viste con corbata y el otro con uniforme, pero en el fondo cada vez se parecen más. Fíjate que Chávez apuesta a permanecer en el poder; hoy, el presidente Uribe apuesta a permanecer en el poder, y ya va para su tercer mandato. Aunque no resulta del todo claro y no se define, la señal que manda es que quiere quedarse cuatro años más. También hay una similitud entre ellos en que cada día el poder presidencial quiere copar aquellos mínimos controles que ofrece la democracia, quiere copar la Corte a su favor, y las procuradurías... Todo este sistema de pesos y contrapesos que hace a una democracia. El chavismo y el uribismo quieren lo mismo... y lo están logrando.

-¿Hasta dónde es independiente el periodismo?

-Yo creo que hay periodistas que hacen bien su trabajo, que logran, como decimos en Colombia, meter goles. Ahora, el fenómeno que estamos viviendo en toda América latina es observar cómo los medios periodísticos se están convirtiendo en la cereza de un conglomerado de empresas. Entonces, desde ese lugar, ¿qué margen de maniobra tienes para investigar? ¿Qué margen de maniobra puede tener un periodista que frente a un paro de trabajadores del azúcar va a investigar pero sabe que los dueños de su canal son los dueños del azúcar en el país? ¿Le dejarán pasar esa nota? Yo creo que no. Sin embargo, veo que hay blogs; está Internet, que, más allá de todo cuestionamiento, se ha convertido en un refugio para hacer un periodismo que no esté tan ligado a los poderes económicos. En el caso nuestro, me refiero a Productora Morris, hemos logrado hacer sobrevivir un proyecto periodístico que obtiene sus recursos de dineros de cooperación, de ONG, y eso hasta ahora nos ha permitido un libre un ejercicio de nuestro periodismo.

-¿En qué se diferencian Tirofijo, Abimael Guzmán y el Subcomandante Marcos?

-Tirofijo y Abimael Guzmán son muy distintos. Tirofijo viene de una guerrilla netamente campesina; en cambio, Abimael Guzmán es producto de la intelectualidad peruana; precisamente, Sendero Luminoso viene de la universidad y se lanza a copar el campesinado con sus doctrinas. Son muy diferentes. En cuanto a quién más me ha sorprendido, sin dudas ha sido el Subcomandante Marcos. Marcos no sólo está interpretando la realidad mexicana, como las FARC interpretan la realidad colombiana y Abimael la peruana, sino que va más allá de su frontera para interpretar la realidad latinoamericana. Yo lo percibo al escuchar sus discursos. Son discursos antiglobalización, antineoliberalismo e, incluso, va más allá de América latina. Fíjate que en cada convocatoria del zapatismo llegan gentes de otras partes del mundo: hay italianos, ingleses, gente que en algún lugar del mundo, como dicen ellos, se siente incómoda con el mundo dictado solamente por el capitalismo.

-¿Se puede asociar intelectualmente a Marcos con el Che Guevara?

-Son diferentes. Marcos hace todo un trabajo de meterse en las comunidades indígenas desde los años 80 y aprender desde ahí, aprender a interpretar el mundo desde la humildad indígena. Y es ahí donde Marcos empieza a entender dos cosas que son comunes a todos los indígenas de América latina: primero, que el yo no existe, existe el nosotros; en segundo lugar, la lucha por la tierra, que es común a todos los movimientos indígenas de la América latina. No habría lugar para el Che en estos tiempos que corren... Para un Che Guevara que reivindique hoy la lucha armada, me parece que no. Hay lugar, sí, para volver los ojos a un mundo más humano, para mirarnos y ver qué podemos hacer por el otro. Pero para mí eso no pasa por las armas. No creo en la reivindicación de la lucha armada.

-¿Pensás que la fama terminará por eclipsar al periodista?

-Depende. Para algunos, tengo mala fama.

Quién es Morris
Graduado en la Universidad Javeriana de Colombia como comunicador social y periodista, es un amplio conocedor de los conflictos armados y los derechos humanos. Fundó la Productora Morris y Comunicaciones. Conduce el programa periodístico Contravía , en la televisión colombiana, y documentales independientes. Es corresponsal de Radio Francia Internacional y colaborador para varias cadenas de televisión. Fue director del primer periódico interuniversitario de Bogotá, y autor del libro Operación ballena azul (Editorial Brand). Sus premios: Human Rights Defender, Nueva York, 2008; Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano en TV, Monterrey, 2007; International Press Freedom Award, Toronto, 2006; Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, 2004. Fue nominado a Periodista del Año Internacional, Reporteros sin Fronteras (2006 y 2007).

Es tallerista de la Corporación Medios para la Paz. En Francia se está rodando una película que cuenta su vida.

Así será Tiempo real
En las emisiones de Tiempo real Hollman Morris cruzará selvas, desiertos, sierras, ríos y ciudades describiendo y registrando América latina en tiempo real. Cada uno de sus viajes será una búsqueda en procura de un contacto directo con los protagonistas de historias que conmueven al mundo. Las FARC, Sendero Luminoso, los zapatistas, el narcotráfico, las luchas indígenas son algunos de los temas que Morris analizará y narrará para The History Channel a partir de mayo (más datos: www.history.com ).

Uno de los programas estará dedicado al Subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN. Morris recibe un fax sobre un encuentro zapatista donde se conmemorarán los 25 años del nacimiento del EZLN y los 15 de la toma de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Preguntándose por la desaparición mediática de Marcos y el repliegue de los zapatistas en la selva, decide viajar a México y ver qué situación vive el zapatismo actualmente, dónde está Marcos y cuáles son sus proyecciones sobre el futuro.

[ 04/02/2009] [ Fuente: Revista la Nación ] [ Autor: Jorge Palomar ]

HOLMAN MORRIS : TESTIGO EN PELIGRO


Hollman Morris: testigo en peligro


Hollman Morris es uno de los periodistas más premiados del mundo. Y quizás el más amenazado en su país, Colombia. Habló con LNR sobre las FARC, el zapatismo, Ingrid Betancourt, Sendero Luminoso y la compleja relación entre la prensa y el poder político. The History Channel presentará sus investigaciones a partir de mayo
En 1993, cuando Hollman Felipe Morris Rincón inició el camino del periodismo ignoraba -ni siquiera lo soñaba- que no tantos años después se convertiría no sólo en un emblema del periodismo independiente colombiano, sino en uno de los periodistas más premiados en el mundo. Y tal vez el más amenazado. Hoy, igual que otros seis mil ciudadanos colombianos, Morris vive con custodia permanente y se moviliza en auto blindado.

A poco de comenzar la charla con LNR en Buenos Aires, adonde llegó para ultimar detalles de su nuevo programa, Tiempo real , que se difundirá por la emisora The History Channel (ver aparte) Hollman -de 40 años, casado con una periodista colombiana y padre de Daniela, "mi princesita", de 8 años, y de Felipe, "mi Hércules", de 5- dice cosas que explican, cabalmente, por qué escogió el periodismo como oficio, por qué el mundo lo reconoce como el mejor y por qué debe pagar el precio que paga por intentar aportarle a su país respuestas que ayuden a explicar el pasado, entender el presente y construir un futuro sin violencia.

Extremadamente amable, culto, reflexivo y de voz tenue, explica: "En mi casa siempre se hablaba de política, de los conflictos armados, de economía, de pobreza... y yo, desde muy pequeño, escuchaba todas esas discusiones y empezaba también a preguntarme de dónde venía toda esa tragedia. Más grande ya, al hacerme estas preguntas, me dije que el mejor camino para ir a buscar esas respuestas era el periodismo. El periodismo combina la aventura, el viaje, el ir a buscar, el meterse en lugares en donde pocos se meten, el ir a zonas difíciles... De ahí fue surgiendo la idea del periodismo que yo hago, que, por supuesto, no creo que sea un periodismo distinto del que hacían los grandes del periodismo, como Kapuscinski, mi maestro".

Le gusta ejercer "un periodismo que busque claridades para que nuestros hijos puedan vivir, finalmente, en un país sin guerra". Esa búsqueda permanente de respuestas y claridades le ha costado, y le cuesta, innumerables amenazas de muerte, detenciones, descalificaciones de la prensa oficialista y acusaciones del gobierno del presidente Alvaro Uribe. "El señor [Jorge Enrique] Botero [N. de la R: antiguo colaborador del canal de televisión Telesur] y el señor Morris se escudan en su condición de periodistas para ser permisivos cómplices del terrorismo", dijo Uribe a comienzos de este año.

En esa ocasión, Morris había llegado por sus propios medios al lugar que las FARC habían informado a la comisión civil y al Comité Internacional de la Cruz Roja, para garantizar la seguridad del operativo, donde entrevistó a los cuatro rehenes (tres policías y un soldado), quienes una vez en libertad denunciaron que declararon bajo amenaza de los guerrilleros. Sin embargo, Morris, que goza desde el año 2000 del beneficio de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), órgano independiente de la ONU, explicó que estaba en el lugar de la liberación como parte del rodaje de un documental sobre las FARC, para el cual acababa de pasar varios días con esa guerrilla. Por su lado, los relatores de la ONU, Frank La Rue, y de la CIDH, Catalina Botero, concluyeron que los dichos de Uribe "generan un efecto amedrentador y de autocensura en Colombia" y que "no se conocen pruebas que vinculen a Morris con actividades criminales".

-¿Qué hay de tu vida privada, de tu familia, con tantas amenazas de muerte recibidas?

-Se aprende a sobrellevar todo esto. Pero, igualmente, no ha sido fácil para la familia.

-¿Cómo fueron tus primeros tiempos de investigaciones, cuando la experiencia era un privilegio muy lejano todavía?

-Muy ingenuos... digamos, haberse sentido utilizado... Yo creo que todos los periodistas, pasado el tiempo, reflexionamos y recordamos aquellos primeros trabajos, en los que no había duda de que nos estaban mintiendo, engañando y utilizando. Y eso confirma que a los periodistas, en la mayoría de los casos, y especialmente en guerras o conflictos armados, todos nos quieren engañar, todos nos quieren utilizar.

-Ejerciste la docencia hasta no hace mucho. Hay una frontera muy fina entre este tipo de periodismo y el periodismo soñado por los que recién se inician. Esa idea de periodistas de película, superhéroes, salvadores del mundo... ¿coincidís?

-Sí, es correcto. Eso sucede casi siempre en las universidades, en los primeros semestres. Uno habla con los alumnos y se encuentra con esos sueños, que no son reales. El verdadero periodismo es contarle a la gente lo que todos los días hace la gente y, paradójicamente, no quiere ver. Y en el caso colombiano, la guerra no la quieren ver. Entonces, tú tienes que contarles la guerra. Y cuando Colombia sea consciente de la guerra, seguramente va a empezar a buscar soluciones. La realidad latinoamericana, y la colombiana en particular, no puede ser contada desde una sala de redacción en Miami; cuando comprendamos esto vamos a aportar algo en la construcción de este continente.

-Ryszard Kapuscinski siempre está en tus relatos, en tus recuerdos. Por lo visto, te dejó una huella imborrable.

-Es verdad. Yo siempre recuerdo y cito a Kapuscinski. Mira, en 2001 tuve la fortuna de compartir diez días con Gabriel García Márquez y con Kapuscinski en Ciudad de México, de tenerlos ahí como maestros, y siempre repaso un pequeño librito, una entrevista que le habían hecho a Kapuscinski allá por 1990 que se llama Los cínicos no nacieron para este oficio . Y yo les recordaba siempre la primera frase a mis alumnos: no estudien periodismo para salvar el mundo porque no lo van a salvar; simplemente cuenten lo que ven. Pero, ¿qué es lo que van a ver y qué son nuestras sociedades? En el caso de Colombia, se trata de una sociedad con 25 millones de pobres, un país que se debate en la guerra; entonces, ¿qué tipo de periodismo vas a hacer?, ¿dónde va a estar tu acercamiento al ser humano?, ¿cuál va a ser tu dedicación para descubrir a esos seres humanos que hoy se debaten en la guerra?, ¿cuál va a ser tu aporte para entender este conflicto? Y en el caso de América latina, para entender este continente, un continente que ha pasado por guerras, por dictaduras, por desaparecidos... Les digo a mis alumnos que el periodismo es una invitación a tratar de descubrirnos como latinoamericanos.

-¿Cómo está hoy el periodismo colombiano?

-El periodismo en mi país siempre ha estado amenazado. Amenazado por el narcotráfico, en la década de los 80; por la guerrilla, desde su nacimiento; por el paramilitarismo, también; por el político corrupto... Pero lo que nunca había pasado en la historia del periodismo colombiano, un periodismo que en tres décadas ha tenido a 170 periodistas asesinados, es que un presidente esté deslegitimando sistemáticamente a la prensa independiente: dicen de mí que hago apología del delito y que soy cómplice del terrorismo, y de Alejandro Santos, director de Semana, dicen que es un charlatán; sólo para darte un par de ejemplos. Cuando nuestros reportajes y nuestras investigaciones le incomodan al gobierno, nos descalifican y, peor que eso, nos estigmatizan.

Contar Colombia no es fácil. Y lo que más le duele a Morris es que el mundo conoció a Colombia por las FARC, y hoy el mundo habla de Colombia por Ingrid Betancourt. Las FARC son un capítulo en la historia colombiana, pero hay otras historias que jamás son contadas.

-¿Qué cambió en Colombia después de la liberación de Ingrid Betancourt?

-Yo te hago el siguiente análisis: para el mundo, sobre todo para el europeo, Colombia se convirtió en Ingrid Betancourt. Eso tiene una cosa mala, y es que la única lectura son las FARC, el secuestro e Ingrid Betancourt. Pero Colombia es un país mucho mas complejo; hay muchas más realidades. Esa búsqueda de Ingrid ayudó a tapar otras realidades, como la corrupción y las desapariciones forzadas. En otro sentido, la liberación de Ingrid, por supuesto, bienvenida sea. Fue una operación exitosa, pero que, insisto, se convirtió en una propaganda mediática utilizada por el gobierno para tapar otras realidades. La semana pasada, por caso, hubo una jornada en todo el mundo denunciando las ejecuciones de civiles, de manera sistemática, por el ejército colombiano. Y te estoy hablando de más de mil personas asesinadas, que fueron mostradas como caídas en combate cuando se trataba simplemente de campesinos inocentes. Les habían puesto uniformes para que parecieran guerrilleros y luego fueron asesinadas. Estamos hablando de una crisis política en la que una parte del partido político de Uribe está siendo investigado por sus vínculos con el paramilitarismo. Bueno, todo eso no sale en la prensa internacional. De lo único que se habla es de Ingrid Betancourt. Pero nadie te sale a hablar de la crisis política que ha llevado a veinte congresistas colombianos a la cárcel.

-¿Cómo es convivir con las FARC toda la vida?

-Yo diría: cómo es para un colombiano convivir con la guerra. La guerra en Colombia ha tenido varios protagonistas. Ha tenido el protagonismo de las FARC, el del paramilitarismo y el del narcotráfico. Mira, te doy un ejemplo: nosotros somos de la generación del ´68, y cuando nosotros íbamos a votar por primera vez, a finales de los 80, en el espectro político colombiano había tres escenarios: había un núcleo oficialista, con Luis Carlos Galán a la cabeza; estaba Bernardo Jaramillo, de la izquierda democrática, la Unión Patriótica, y también estaba Carlos Pizarro, que venía del monte, que había entregado las armas y era del M19. Para nuestra generación, los tres eran una alternativa, los tres nos enamoraban, los tres eran esperanza para Colombia, pero a los tres los asesinaron. Los asesinaron en una misma campaña presidencial, y eso a nuestra generación la ha marcado profundamente; por eso, como digo yo, pertenecemos a la generación a la que le mataron los sueños.

Todos los colombianos estamos cicatrizados por la guerra, unos más que otros, pero a todos nos ha marcado la guerra, y por eso hago un periodismo que busca respuestas.

-¿Respuestas a qué preguntas, por ejemplo?

-Mira: Pedro Antonio Marín, más conocido como Manuel Marulanda, o Tirofijo, fue el fundador de las FARC, una guerrilla campesina, y es impresionante ver cómo un campesino sin mayor educación logró conformar un ejército de más de 12.000 hombres y sostenerlo por más de 50 años en la historia de Colombia. Entonces, la pregunta es ésta: ¿qué hizo que el Estado colombiano, en sus sucesivos gobiernos, le diera durante tantos años argumentos y jóvenes a ese movimiento?, ¿qué hizo que Tirofijo tuviera las condiciones para hacer crecer un pequeño ejército inicial de doce hombres, que eran sus primos, a convertirlo en un ejército de 12.000 hombres en Colombia? Esas son preguntas que hay que responder.

-¿Encontraste las respuestas?

-No. Las sigo buscando.

-De todas las historias que te ha tocado contar, ¿cuál fue la que más te movilizó? Digo, desde lo humano más que desde lo estrictamente profesional.

(Piensa, suspira) -Es terrible ver muchas veces que has conocido a líderes, defensores de derechos humanos que han marcado tu vida, que te han enseñado cosas, tanto el líder formado en una universidad como el otro, el nato, que puede estar en una aldea y que simplemente está pidiendo que se respete la vida de su comunidad, y que al paso de los años están todos muertos. Por eso digo: ¿cuánto futuro se ha perdido en Colombia con el asesinato de cada uno de estos líderes sociales? Luego, de las historias que más me han marcado está la de la comunidad de San José de Apartadó. Allí, en 2005, dos familias fueron asesinadas; sus niños, de 11 meses, 4, 6 y 7 años, descuartizados frente a sus padres. Los campesinos de esa comunidad siempre señalaron al ejército como autor y a los paramilitares como cómplices, y ver después cómo el presidente Uribe sale en rueda de prensa para referirse al episodio sin pronunciar una palabra para que forzara una investigación por ese hecho. Todo lo contrario: le lanzó a esa comunidad un manto de sospecha porque decía que podían tener relaciones con la guerrilla. Dos años más tarde, pudo comprobarse ampliamente que el asesinato había sido ordenado por el ejército colombiano y los paramilitares. Esa historia no la olvidaré jamás.

Se afirma que la deslegitimación del trabajo de Morris por parte del poder político colombiano obedece a una razón muy sencilla: el periodista se las arregla para estar siempre en el momento justo y en lugar preciso donde se producen los acontecimientos para registrar y contar lo que ningún otro periodista, o muy pocos, cuenta.

Una prueba de ello fue cuando transmitió Toribio: la guerra en el Cauca , y demostró cómo la comunidad campesina e indígena de esa región del sur de Colombia vivía el miedo, el desplazamiento y la zozobra de los combates entre la guerrilla, los paramilitares, el ejército y la policía. La narración a través de imágenes y testimonios fue entregando los diferentes puntos de vista que ponen en evidencia cómo la comunidad terminó por convertirse en la única víctima de la guerra. Luego de ese trabajo, difundido por Canal Uno (actualmente fuera del aire por falta de financiación), Morris recibió varias coronas fúnebres en la puerta de su casa, anunciando su muerte.

-¿Creés que hay una uniformidad en América latina con relación al enfrentamiento entre los gobiernos y la prensa?

-Bueno, si hay una relación pésima entre el gobierno y la prensa, diría que ése es el estado ideal. Tiene que haber cortocircuitos. El periodismo tiene que molestar al poder. Si eso sucede, yo me atrevería a decir que todavía hay una prensa que incomoda al poder, una prensa que no se puede comprar ni manipular. Pero lo que más me preocupa es una prensa excesivamente oficialista, plegada incondicionalmente al poder. Lo digo porque un reciente estudio de una universidad colombiana refleja que el 70 por ciento de los colombianos percibe que la prensa es oficialista. Y por otro lado tenemos la televisión colombiana, que, a mi manera de ver, es excesivamente oficialista, y creo que esto también sucede en algunos países latinoamericanos.

-El enfrentamiento entre el gobierno y la prensa, tanto en Colombia como en Venezuela, parecen responder a un mismo guión. Entonces, ¿Chávez y Uribe son lo mismo?

-Buena pregunta. Yo creo que ellos cada vez se parecen más. Uno habla más bonito y el otro habla como es; uno se viste con corbata y el otro con uniforme, pero en el fondo cada vez se parecen más. Fíjate que Chávez apuesta a permanecer en el poder; hoy, el presidente Uribe apuesta a permanecer en el poder, y ya va para su tercer mandato. Aunque no resulta del todo claro y no se define, la señal que manda es que quiere quedarse cuatro años más. También hay una similitud entre ellos en que cada día el poder presidencial quiere copar aquellos mínimos controles que ofrece la democracia, quiere copar la Corte a su favor, y las procuradurías... Todo este sistema de pesos y contrapesos que hace a una democracia. El chavismo y el uribismo quieren lo mismo... y lo están logrando.

-¿Hasta dónde es independiente el periodismo?

-Yo creo que hay periodistas que hacen bien su trabajo, que logran, como decimos en Colombia, meter goles. Ahora, el fenómeno que estamos viviendo en toda América latina es observar cómo los medios periodísticos se están convirtiendo en la cereza de un conglomerado de empresas. Entonces, desde ese lugar, ¿qué margen de maniobra tienes para investigar? ¿Qué margen de maniobra puede tener un periodista que frente a un paro de trabajadores del azúcar va a investigar pero sabe que los dueños de su canal son los dueños del azúcar en el país? ¿Le dejarán pasar esa nota? Yo creo que no. Sin embargo, veo que hay blogs; está Internet, que, más allá de todo cuestionamiento, se ha convertido en un refugio para hacer un periodismo que no esté tan ligado a los poderes económicos. En el caso nuestro, me refiero a Productora Morris, hemos logrado hacer sobrevivir un proyecto periodístico que obtiene sus recursos de dineros de cooperación, de ONG, y eso hasta ahora nos ha permitido un libre un ejercicio de nuestro periodismo.

-¿En qué se diferencian Tirofijo, Abimael Guzmán y el Subcomandante Marcos?

-Tirofijo y Abimael Guzmán son muy distintos. Tirofijo viene de una guerrilla netamente campesina; en cambio, Abimael Guzmán es producto de la intelectualidad peruana; precisamente, Sendero Luminoso viene de la universidad y se lanza a copar el campesinado con sus doctrinas. Son muy diferentes. En cuanto a quién más me ha sorprendido, sin dudas ha sido el Subcomandante Marcos. Marcos no sólo está interpretando la realidad mexicana, como las FARC interpretan la realidad colombiana y Abimael la peruana, sino que va más allá de su frontera para interpretar la realidad latinoamericana. Yo lo percibo al escuchar sus discursos. Son discursos antiglobalización, antineoliberalismo e, incluso, va más allá de América latina. Fíjate que en cada convocatoria del zapatismo llegan gentes de otras partes del mundo: hay italianos, ingleses, gente que en algún lugar del mundo, como dicen ellos, se siente incómoda con el mundo dictado solamente por el capitalismo.

-¿Se puede asociar intelectualmente a Marcos con el Che Guevara?

-Son diferentes. Marcos hace todo un trabajo de meterse en las comunidades indígenas desde los años 80 y aprender desde ahí, aprender a interpretar el mundo desde la humildad indígena. Y es ahí donde Marcos empieza a entender dos cosas que son comunes a todos los indígenas de América latina: primero, que el yo no existe, existe el nosotros; en segundo lugar, la lucha por la tierra, que es común a todos los movimientos indígenas de la América latina. No habría lugar para el Che en estos tiempos que corren... Para un Che Guevara que reivindique hoy la lucha armada, me parece que no. Hay lugar, sí, para volver los ojos a un mundo más humano, para mirarnos y ver qué podemos hacer por el otro. Pero para mí eso no pasa por las armas. No creo en la reivindicación de la lucha armada.

-¿Pensás que la fama terminará por eclipsar al periodista?

-Depende. Para algunos, tengo mala fama.

Quién es Morris
Graduado en la Universidad Javeriana de Colombia como comunicador social y periodista, es un amplio conocedor de los conflictos armados y los derechos humanos. Fundó la Productora Morris y Comunicaciones. Conduce el programa periodístico Contravía , en la televisión colombiana, y documentales independientes. Es corresponsal de Radio Francia Internacional y colaborador para varias cadenas de televisión. Fue director del primer periódico interuniversitario de Bogotá, y autor del libro Operación ballena azul (Editorial Brand). Sus premios: Human Rights Defender, Nueva York, 2008; Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano en TV, Monterrey, 2007; International Press Freedom Award, Toronto, 2006; Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar, 2004. Fue nominado a Periodista del Año Internacional, Reporteros sin Fronteras (2006 y 2007).

Es tallerista de la Corporación Medios para la Paz. En Francia se está rodando una película que cuenta su vida.

Así será Tiempo real
En las emisiones de Tiempo real Hollman Morris cruzará selvas, desiertos, sierras, ríos y ciudades describiendo y registrando América latina en tiempo real. Cada uno de sus viajes será una búsqueda en procura de un contacto directo con los protagonistas de historias que conmueven al mundo. Las FARC, Sendero Luminoso, los zapatistas, el narcotráfico, las luchas indígenas son algunos de los temas que Morris analizará y narrará para The History Channel a partir de mayo (más datos: www.history.com ).

Uno de los programas estará dedicado al Subcomandante Marcos y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN. Morris recibe un fax sobre un encuentro zapatista donde se conmemorarán los 25 años del nacimiento del EZLN y los 15 de la toma de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Preguntándose por la desaparición mediática de Marcos y el repliegue de los zapatistas en la selva, decide viajar a México y ver qué situación vive el zapatismo actualmente, dónde está Marcos y cuáles son sus proyecciones sobre el futuro.




[ 04/02/2009] [ Fuente: Revista la Nación ] [ Autor: Jorge Palomar ]

NOTICIA CRÍMINIS


Noticia críminis
Por: Ramiro Bejarano Guzmán

DESCONCIERTA LA LIGEREZA CON LA que el Procurador Ordóñez y los medios amigos suyos y del gobierno, le echaron tierra a la denuncia de Semana, según la cual se desechó un proyecto de fallo de la anterior Procuraduría, que proponía destituir a Diego Palacio y Sabas Pretelt por la “YidisPolítica”.

El “Absolvedor” declaró que la revista Semana divulgó el “fallo fallido”, porque tiene un interés político. Requerido por el periodista que lo entrevistaba para que precisara ese supuesto interés, Ordóñez no pudo responder. Su estilito ya apunta a dispararle a los medios que publican sus desaciertos.

Este asunto no puede despacharse sosteniendo que como el proyecto de la Procuraduría de Maya no se convirtió en decisión, no hay noticia. Todo lo contrario, comparando el fallo que sí fue con el que no firmó Ordóñez, pero que sí leyó y cercenó, es evidente que allí sí había una noticia, la de un posible crimen, “noticia críminis”, como dicen los penalistas.

Sí, si para absolver a los ministros, el Procurador mutiló 20 páginas del proyecto condenatorio en las que se analizaban los medios probatorios que sustentarían una sanción, más que un olvido eso parece un probable prevaricato.

En efecto, si Ordóñez recibió un proyecto de fallo condenatorio de los ministros, en el que se analizaban varias pruebas que los incriminaban, pero los absolvió sin referirse a esas evidencias, todo parece indicar que profirió, a sabiendas, una decisión manifiestamente contraria a la ley, que es lo que el código penal (art. 415) tipifica como prevaricato.

Ordóñez debió analizar todas las pruebas y cuestionar su credibilidad, inclusive las que sustentaban el proyecto de fallo sancionatorio. Lo que no podía hacer era ignorarlas, ni menos aseverar que no había más pruebas, porque sí las hay.
¿De Absolvedor a Prevaricador? Eso lo establecerán la Fiscalía y la Corte, autoridades competentes para juzgar a Ordóñez, penal y disciplinariamente, pues él no es intocable. Su arrogante expresión “A Rey muerto, Rey puesto”, con la que ha pretendido justificar su imborrable pecado, lo retrata de cuerpo entero. Ni en la tormentosa Procuraduría de Vásquez Velásquez, vimos tanto horror, como del que ha sido capaz Alejandro Ordóñez en tan pocos días.

Los más afectados con la decisión de Ordóñez son los propios ministros exonerados, quienes por más que se esfuercen por mostrarse ajenos al cohecho de Yidis, no convencen al país de su precaria inocencia. Este litigio, primero con proyecto de condena y luego con absolución final, hiede.
La altanería de Diego Palacio, ante la contundente columna de Daniel Samper, fue una bobería, en especial su torcida tesis de que a un testigo se le cree todo o nada. La indivisibilidad de una declaración sólo opera frente a la confesión de un reo, jamás del dicho de un testigo, y Yidis en la Procuraduría no fue rea. A propósito, insólita la revelación del ministro Palacio, según la cual antes de su absolución supo de la existencia de dos proyectos, uno condenándolo y otro exonerándolo. Resultó ser cierto el “rumor”. ¿Cómo se enteró? ¿Acaso más “chuzadas” y seguimientos de los que hace este gobierno corrupto? Ya se sabrá.

Adenda. Se hizo elegir tres veces, cambió la Constitución para reelegirse, tuvo el 92% de popularidad, acabó con la guerrilla, se apoderó de las Cortes y los medios, aniquiló el Congreso, hostigó a opositores y críticos, su imperio se cayó por una agencia de inteligencia que dirigía en la sombra su asesor preferido, pero ese otro presidente, Alberto Fujimori, hoy purga 25 años de cárcel, por homicida y secuestrador.

COOPERACIÓN INTERNACIONAL AL DESARROLLO



COOPERACIÓN INTERNACIONAL
AL DESARROLLO.

DISCURSOS Y REALIDADES.


Por Cesar A Vargas - Niro Elías Collazos




RESUMEN

El presente documento sólo pretende ser un acercamiento reflexivo y analítico al fenómeno de la Cooperación Internacional al Desarrollo (CID) y sus intereses en el Pacífico colombiano, conectando el análisis hacia un caso particular vivenciado en una zona específica del mencionado territorio. Se presenta entonces un análisis crítico a la CID, postulando una hipótesis de la Cooperación como instrumento de la dominación imperialista del capital. Seguidamente se revisa el caso de la masacre del Naya en el año 2001, y su relación con diferentes estrategias de CID.






APROXIMACIONES ANALÍTICAS A LA COOPERACION INTERNACIONAL AL DESARROLLO.

  • El discurso de la Cooperación Internacional al Desarrollo.

En términos de la formalidad institucional que envuelve todos los elementos teórico prácticos que sustentan la cooperación internacional al desarrollo (CID), se acepta la definición de la misma como “El conjunto de actuaciones realizadas por actores públicos y privados, entre países de diferente nivel de renta, con el propósito de promover el progreso económico y social de los países del sur en relación con el norte y resulte sostenible”[1]. Presuntamente, la CID se inscribe en unos principios de solidaridad, equidad y respeto a las soberanías nacionales, además, uno de los propósitos de la cooperación es “Contribuir a un contexto internacional más estable, pacífico y seguro para todos los habitantes del planeta”[2].

La CID reconoce como principios universales para su viabilización el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones de los países receptores, búsqueda del crecimiento económico y desarrollo social de los mismos, favorecimiento de las formas de gobierno democráticas, respeto de los derechos humanos y preservación del medio ambiente.

Ante una elaboración discursiva como la anterior, sin un análisis medianamente sesudo de cada uno de sus componentes, habría de considerarse la cooperación internacional al desarrollo como uno de los grandes legados de la sociedad occidental para la construcción de un planeta mejor para todos. Sin embargo, el propósito de este documento es develar los sustratos político-ideológicos que soportan la CID, para lograrlo habrá de conocerse más ampliamente la estructura discursiva y práctica de la cooperación, recogiendo así los elementos necesarios para el análisis.

  • Cooperación Internacional al desarrollo:
    Estrategia histórica de dominación imperial

La CID surge al finalizar la II Guerra Mundial, como resultado de la reorganización política, económica y social de Europa, los Estados Unidos y las nuevas naciones independientes. Su desarrollo histórico ha estado marcado por dos hechos claves, por un lado la Guerra Fría y por el otro las relaciones bilaterales y multilaterales, desde sus inicios, Estados Unidos asume el liderazgo en la cooperación internacional, tras la caída del muro de Berlín centra su atención en América Latina, ya la amenaza comunista había desaparecido.

Obsérvese cómo las instituciones protagonistas de la CID aparecen en un mismo momento histórico, instituciones que en la retórica formal aparecen como disímiles en sus intereses y objetivos. La Organización de las Naciones Unidas aparece de manera oficial en 1945[3], en 1944 en la conferencia de Bretton Woods nacen el Fondo Monetario Internacional y el grupo Banco Mundial, organizaciones financieras que se inscriben entre los actores internacionales de la CID en la esfera multilateral.

Lo que aquí se pretende desarrollar es una aproximación a la CID como una estrategia capitalista imperial de los países y corporaciones euronorteamericanas, representantes del denominado primer mundo, veamos:

Al observar los postulados inicialmente mencionados podemos encontrar que el objetivo de la CID es “promover el progreso económico y social de los países del sur de modo que sea más equilibrado en relación con el norte y resulte sostenible”[4]. Es decir, que la CID no se permite cuestionar el modelo de desarrollo que pretende promover, asume el paradigma economicista como el apalancador del progreso social; y es en términos de mercado, como acceso a bienes y servicios de consumo que se mide el progreso social, además, se asume como verdad acabada e inmodificable la disparidad entre norte y sur y así es entendida la división del mundo, únicamente desde la disponibilidad de recursos financieros. Por último, se pretende que esta realidad resulte sostenible, es decir, que los países del sur entren decidida y definitivamente en la lógica de consumo y se encadenen al mercado, en palabras de la profesora Olga Castillo “Un nivel de desarrollo tal, que les permitiera elevar su consumo, convirtiéndose así en los mercados apropiados para los niveles de producción de los países industrializados, y con ello lograr que los países donantes reactivaran sus propias economías”[5].

El aspecto del respeto a los derechos humanos en la CID es cuestionado por Rikard Nordgren, cuando afirma que “…resulta siendo funcional a los agentes violadores del DIH y los derechos humanos. Así, mientras unos se encargan de desplazar, otros nos encargamos de reubicar y dar alimento a los desplazados…se termina ayudando a la desaparición de las ya debilitadas estructuras sociales de base, indispensables para avanzar hacia la recontrucción de los proyectos de vida y de la democracia”[6], un argumento más fuerte lo aporta Humberto Cárdenas cuando relaciona directamente el Plan Currie del Banco Mundial en 1949 con la doctrina de seguridad nacional (1960-65), Cárdenas refuerza su planteamiento citando a Alirio Uribe: “..Estatuto orgánico de la defensa nacional, que concentró grandes poderes en las Fuerzas Militares y creó las autodefensas o grupos paramilitares”.[7]

Revisemos ahora las formas de la CID, ejercicio que permite establecer serios cuestionamientos frente a ella en tanto discurso y práctica.

- Las preferencias comerciales. Esta forma de la cooperación opera mediante la liberalización de barreras arancelarias en los países donantes para el ingreso de productos y materias primas provenientes de los países beneficiarios. Presuntamente las preferencias comerciales permitirán a los llamados países del tercer mundo, tener mayor disponibilidad de divisas y a la vez mejorar sus procesos industriales y comerciales. En realidad lo que ocurre regularmente, sobre todo a partir de la ronda de Uruguay del GATT[8] en 1994, es que las preferencias son bilaterales y la tendencia generalizada es a la importación por parte de los países en desarrollo, de productos provenientes de la industria del primer mundo; finalmente el objetivo es la liberalización global del mercado.

- La cooperación económica. Se enfoca en acciones de transferencia de recursos diversos destinados a fortalecer el sector productivo de los países beneficiarios. La cooperación económica se aplica bajo la doctrina neoliberal, de manera que se caracteriza por privilegiar el estímulo al sector privado mediante recursos financieros y técnicos directos, generar un marco legislativo flexible al libre comercio y de apoyo a la iniciativa privada, apoyar procesos de reforma económica y de privatización, viabilizar los proyectos de inversión foránea e instalación de empresas del país ‘donante’ por medio de maquila, franquicia, filiales y otras figuras; promover y exigir a los gobiernos de los países beneficiarios la creación de infraestructura y condiciones de seguridad para la inversión.

- La ayuda financiera. Por lo general actúa bajo el mecanismo de crédito, está condicionada a la aplicación de programas de ajuste estructural diseñados por el FMI. Esta forma de cooperación se dirige a apoyar la iniciativa empresarial privada, fortalecer el presupuesto de inversión estatal del país receptor. También puede operar mediante créditos preferenciales, implicando que el recurso sea invertido en importación de bienes y servicios originarios del país ‘donante’, tomando incluso la figura de condonación de deuda.[9]

- La asistencia técnica y la cooperación científica y tecnológica. Estas modalidades de cooperación suponen el fortalecimiento de las capacidades para la gestión del desarrollo propias del país receptor, en cuanto a herramientas técnicas y tecnológicas. Enmarcan entonces acciones en asesoría, capacitación, transferencia de tecnología y apoyo institucional a la formación y la investigación en el sector público y privado.[10]

- La ayuda alimentaria. En el discurso de la CID esta forma de aportación persigue el objetivo de apoyar el abastecimiento y garantía de alimentación y dieta adecuada para la población de los países en desarrollo. Inicialmente se implementó como la donación directa de alimentos, luego se transfirió capital en ayudas y créditos, condicionados a que el país receptor importara los alimentos del país ‘donante’, esta práctica tuvo el efecto de la caída de los precios de los productos locales, modificación de los hábitos alimenticios y quiebra de los procesos productivos locales; consecuencias que degeneraron en dependencia y desabastecimiento.

Ahora la estrategia se ha concentrado en la llamada seguridad alimentaria, generando procesos de encadenamiento productivo agroindustrial a través de los OGM[11] y las semillas transgénicas, y los insumos como paquete tecnológico exigido para ellos; casos como la soya y el trigo en América Latina son una simple muestra.[12]

El orden mundial impuesto desde la caída de la URSS suponía la muerte de las utopías, del disenso; suponía la instalación del pensamiento único, se pensó incluso en la autosotenibilidad del modelo como máximo estado del capital. Esta certeza imperial cayo al piso junto con el World Trade Center de Manhattan, hecho que reoxigena las motivaciones del imperio y sus múltiples estrategias -entre ellas la cooperación. “Los consensos sobre los referentes internacionales como DDHH y democracia tienden a ponerse en un segundo plano en la post-era del 11 de septiembre de 2001, deplorable acontecimiento que ha sido aprovechado por las fuerzas oscuras para implementar la hegemonía de una derecha fundamentalista. Aparecen otra vez los mismos intereses de la codicia. Antes eran las conquistas; ahora es el dominio de las grandes corporaciones del capital transnacional, al final, los intereses de un imperio.”[13]

INTERESES DE LA COOPERACIÓN EN EL DESARROLLO
DEL PACÍFICO COLOMBIANO: EL CASO DEL NAYA.

Hacia el mes de abril de 2001, en la zona comprendida entre el alto y bajo Naya, en los límites de los departamentos del Valle del Cauca y el Cauca, ocurrió una masacre a manos de “tropas paramilitares”[14], con la “negligencia del Estado”[15], masacre que implicó la muerte violenta de un número indeterminado[16] de campesinos, indígenas y afrocolombianos. Esta masacre involucra en sus orígenes y consecuencias la dinámica del conflicto social y político en su expresión armada, como tal, es una clara muestra de la lógica dominante que valiéndose de diferentes instrumentos logra imponer una visión del mundo, en este caso un modelo de desarrollo.

  • El escenario del horror.

Existen diversos elementos que sirven de ubicación para contextualizar el pacífico colombiano. En este caso se toma una referencia particular[17] de manera deliberada en términos del propósito de este documento: “La región biogeográfica del Pacífico colombiano está ubicada en la zona de confluencia intertropical entre dos barreras naturales, el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes…la región forma parte de una unidad mayor, conocida internacionalmente como ‘Chocó Biogeográfico’ , de la cual representa cerca del 80%...comprende un estrecho corredor entre 60 a 250 km de ancho que configura el occidente del país, de unos 1.300 km de longitud y un área aproximada de 113.000 km2, lo cual corresponde al 10% del territorio nacional. Administrativamente incluye la totalidad del departamento del Chocó y la porción occidental de los departamentos de Antioquia, Córdoba, Risaralda, Cauca, Valle del Cauca, y Nariño, abarcando –total o parcialmente- casi 90 municipios y similar número de resguardos indígenas…no sólo es considerado una de las zonas más húmedas del mundo, sino también una de las más ricas es especies de flora y fauna...”[18]. De manera más particular La cuenca del río Naya está ubicada en la zona sur occidental del Valle del Cauca, al occidente de la cordillera central…sirve de límites al departamento del Valle del Cauca con el Cauca”[19].

  • El macabro triángulo imperial del desarrollo.

- Estado Colombiano. El primer actor del desarrollo en su propuesta imperial es el Estado, como viabilizador legal de las exigencias políticas, jurídicas y administrativas de los agentes externos. Se constituye como el principal aliado de los intereses del capital transnacional, a través del apoyo logístico e institucional, los macroproyectos del desarrollo y las estrategias de CID. “…la amenaza fuerte para las comunidades se encuentra en la Universidad del Estado colombiano. Vale la pena no olvidar que el Banco Mundial envió una carta al rector de la Universidad del Cauca en el mes de agosto de 1999, manifestando ‘quisiéramos conocer como ha avanzado la universidad en su acuerdo con la comunidad que habita la cuenca del río Naya, pues de su desarrollo depende la posible ejecución del proyecto mencionado’ proyecto para el cual, el Banco Mundial aprobó tal como lo expresa la misma carta, ‘US$25.000 como parte de un bloque A del programa GEF con el objeto de que la Fundación Proselva avance en la formulación del proyecto de ‘Conservación del corredor del Río Naya”[20], así mismo reza el Corpes de Occidente citado por Cárdenas[21]: “El modelo de desarrollo mundial está determinando el nuevo ordenamiento territorial de la economía, la sociedad y el medio ambiente. La reinvención del territorio es parte de la respuesta de las sociedades locales y regionales a los retos de la globalización y la reestructuración de las economías”, pero es más contundente el argumento de Joe Broderick[22] acerca de las actuaciones del Presidente Gaviria, citando un fragmento de la carta que le envió el Doctor Michael Smurfit, ejecutivo en jefe de la Jefferson Smurfit Group: “Espero y confío Señor Presidente que su país continuará liberalizando la economía, eliminando las barreras arancelarias y en su momento permitirá el flujo de capitales”, y agrega Broderick: “El Presidente Gaviria entendió bien el mensaje. Puso su firma al Decreto 1824 el 3 de agosto de 1994, 4 días antes de abandonar el Palacio de Nariño. Con anterioridad había dado la luz verde al ‘libre flujo de capitales”.

Se evidencia entonces cómo la autonomía jurídica del Estado colombiano se disuelve en estos casos particulares, y en general en otros casos para dar vía libre a la entronización del imperio, aún a costa de la vida individual y colectiva de las poblaciones: “Uribe es nuestro hombre en Colombia, el Plan Colombia es un éxito, las fumigaciones son un éxito; sabemos que hay problemas de salud, incluso muertes, pero para nosotros es un costo aceptable”[23].

- Corporaciones y Compañías Multinacionales y Organismos Multilaterales.

El objetivo del desarrollo en el tercer mundo es lo suficientemente claro: implantar el modelo único imperial de organización económica, política y social para asegurar la hegemonía secular del capital, para el cumplimiento de este objetivo, particularmente en cuanto se refiere al Pacífico colombiano, se han adoptado estrategias múltiples, con la participación de los más diversos –pero a la vez símiles- actores. Es así como encontramos a los agentes del desarrollo[24]la CID. haciendo valer sus intereses de ocupación global del mercado, mediante la financiación a los organismos internacionales de

- Fuerzas Armadas Legales e Ilegales del Establecimiento: Militares y Paramilitares. “El proyecto paramilitar, las propiedades de Smurfit, los proyectos viales e hídricos proyectados por el Corpes de Occidente, entre algunas de las acciones referenciadas, se concentran específicamente en el municipio de Buenos Aires en el Departamento del Cauca, municipio que es escenario de la lucha de las leyes del Estado colombiano contra la realidad de sus pobladores y la existencia de sus ecosistemas, y en donde se presentó la masacre del Naya en abril de 2001.”[25]; revisando esta referencia se logra acercar el texto a un enlace difuso en sus límites, entre los actores armados legales e ilegales al servicio del establecimiento. La cooperación y protección mutua, así como acciones conjuntas entre estas dos fuerzas son referidas por diversos testimonios; para la población, se dificulta establecer la línea divisoria formal entre un actor armado y otro, es el lenguaje de la violencia el que muestra la relación[26].

En el campo de la legalidad, el Estado colombiano desdibuja su función en virtud de ser vehiculador de las estrategias violentas del imperio capitalista: “…la negligencia del Estado y del gobierno de turno como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia sólo ha servido de complicidad para favorecer la realización de nuevas masacres…”[27]

  • Megaproyectos del capital:
    Eje articulador del macabro triángulo imperial del desarrollo.

Proyecto Biopacífico e IIRSA. Pequeñas muestras del poder imperial.

A principio de la década del 90 el Banco Mundial planeó un ejercicio de “inventario” de la diversidad biológica, social y cultural de la región del Pacífico colombiano, se denominó “Proyecto BioPacífico”(PBP)[28]; ejercicio que se planteó participativo y logró cautivar la atención y el apoyo de diferentes actores e instituciones a nivel nacional e internacional, incluso un fuerte crítico del desarrollo como es Arturo Escobar afirma: Una de las mayores aportaciones del PBP ha sido investigar los sistemas de producción tradicionales de las comunidades fluviales, que se orientan más hacia el consumo local que hacia el mercado y por ello han sido en general sostenibles”; en este texto. Escobar avala la participación del PCN[29] en el PBP: Los activistas han tratado de participar en las discusiones relativas a la biodiversidad, a todos los niveles. Uno de sus reflejos más importantes ha sido la participación activa de las comunidades fluviales y del PCN en el Proyecto biopacifico (PBP), desarrollado por el gobierno que tiene por objeto la conservación de la biodiversidad de la región y que acepta a los movimientos negros e indígenas como partícipes importantes en el diálogo.”[30]; así mismo el GEF, PNUMA, e instituciones del Estado colombiano como la Universidad del Cauca, y otras se involucraron en este proceso de levantamiento de información, que tiene como propósito ulterior identificar las potencialidades y obstáculos que ofrece el Pacífico colombiano para la viabilización del imperio capitalista.

Los resultados del PBP, sirvieron como insumo para la formulación de la IIRSA[31], el interés que determina al IIRSA es el tránsito de mercancías, así como estrategias de extracción y explotación de recursos naturales renovables y no renovables.

La mirada sobre el pacífico debe trascender su lectura geográfica hacia el contexto geopolítico mundial, el Proyecto BioPacífico y el IIRSA se conectan con un complejo entramado de iniciativas, proyectos, instituciones y actores del desarrollo que es necesario analizar en detalle sin perder la dimensión global. En este sentido reconocer y valorar la importancia del Pacífico colombiano va más allá de resaltar su particularidades, debe avanzar hacia un análisis vinculante con el contexto, de lo contrario puede caerse en la descripción superficial, territorio abonado para el enclave imperial. “El Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN, enero 1994), el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA, diciembre 1994), el Plan Colombia (1999), la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA, septiembre 2000) y el Plan Puebla Panamá (PPP, marzo 2001) son distintos elementos estructurantes de la política hegemónica de los Estados Unidos para las Américas y el Caribe.”[32]

BIBLIOGRAFÍA

- Aportes para la cooperación internacional en Colombia. Synergia Fundación para la Cooperación, Bogotá 2003

- Broderick, Joe. El imperio de Cartón. Impacto de una multinacional papelera en Colombia. Planeta Colombiana Editorial. Bogotá 1998

Cárdenas Motta, Humberto. Las Máscaras de la Verdad o Las voces de la Mentira. 2002

- Comunidad desplazada del Alto y Bajo Naya. A la opinión pública nacional y mundial: ORIGENES Y CONSECUENCIAS DE LA MASACRE PARAMILITAR EN EL NAYA. Mayo 15 de 2001

- Díaz Arenas, Pedro Agustín. Relaciones internacionales de dominación. Fases y facetas. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. 1998

- Escobar, Arturo. Un ejemplo de Colombia en pos de la naturaleza. En www.crim.unam.mx

- Gómez, Manuel, Sanahuja, José Antonio. El sistema internacional de cooperación al desarrollo. Ed. Cideal, Madrid, 1999.

- López Restrepo, Andrés. El cambio del modelo de desarrollo de la economía colombiana. Instituto de estudios políticos y relaciones internacionales Universidad Nacional de Colombia, Fica. Bogotá, 2004.

- Morín, Edgar. Citado por Universidad Nacional de Colombia. Gestión y ambiente, vol 6 num 1.2003

- Pontes, Reinaldo. “Mediación: categoría fundamental para el trabajo del asistente social”; enGuerra y Montaño (orgs.). Servicio Social Crítico. San Paulo, Cortez, (BibliotecaSocial, vol. 10), 2003. Borgianni, latinoamericana de Servicio

- Portillo, Lusbi / ONG "Sociedad Homo et Natura"en www.bilaterals.org. 2004.

- Vuskovic, Pedro. Acusación al capitalismo. Fondo de cultura económica, México, 1975.



[1] Gómez, Manuel, Sanahuja, José Antonio. El sistema internacional de cooperación al desarrollo. Ed. Cideal, Madrid, 1999.

[2] Ibid.

[3] Bajo la premisa de una alianza internacional por el mantenimiento de la paz, la misma paz que se había logrado mediante la acción militar y la expresión máxima de terror por parte de los EEUU (Hiroshima y Nagasaki), Ya en 1919 se hablaba de la Sociedad de las Naciones, organización que nace con el Tratado de Versalles y que muere al no poder evitar la II guerra mundial; es más que casual que el primero que acuña el término Naciones Unidas sea el presidente estadounidense Roosevelt en 1942, en plena segunda guerra mundial, cuando representantes de 26 naciones aprobaron la "Declaración de las Naciones Unidas", en virtud de la cual sus respectivos gobiernos se comprometían a seguir luchando juntos contra las Potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón).

[4] Gómez, Manuel op. cit.

[5] Catillo O, Olga Lucía. La cooperación Internacional para el desarrollo. Contexto global. En Aportes para la cooperación internacional en Colombia. Synergia Fundación para la Cooperación, Bogotá 2003.

[6] Nordgren, Rikard. Desde la conquista hacia la cooperación o reconquista. En Aportes para la cooperación internacional en Colombia. Synergia Fundación para la Cooperación, Bogotá 2003

[7] Uribe, Alirio. Crímenes de lesa humanidad. En Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Rio Naya. ATI. Bogotá 2005.

[8] Sigla en inglés del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio, ahora incorporado a la Organización Mundial de Comercio OMC.

[9] Un caso patético es el de “…el gobierno de Japón que condona la deuda externa a un grupo de países africanos muy pobres y muy endeudados, siempre y cuando los fondos liberados por este medio se usen para comprar los tratamientos contra el SIDA que produzcan las empresas japonesas.”Castillo O, Olga Lucía. Op. Cit.

[10] Acerca de esta forma de la cooperación dice Vuskovic: “Hay pues también, una ‘tecnología cautiva’, de la que a su vez derivan otros factores de dependencia y dominación: es la gran corporación la que decide si la transfiere por vía de licencias u otros procedimientos igualmente costosos, o la utiliza como medio para la introducción de sus filiales; es ella misma la que decide si las difunde incondicionalmente o la condiciona a que se usen los equipos o los insumos que ella misma exporta” y complementa “los pagos por tecnología que contabilizan las filiales a favor de su casa matriz suelen corresponder a tecnologías ya superadas en sus países de origen”[10], consonante con Díaz Arenas:”siempre será exportada tecnología obsoleta” Vuskovic, Pedro. Acusación al capitalismo. Fondo de cultura económica, México, 1975.

[11] Organismos Genéticamente Modificados, especies agrícolas y pecuarias intervenidos genéticamente para mejorar sus niveles de rendimiento productivo, con implicaciones aún inciertas en la salud humana, vegetal y animal.

[12]Los saberes tradicionales de las comunidades pasarán al contexto de los museos; todos los procesos sociales y culturales se romperán al igual que los procesos productivos al introducir semillas modificadas genéticamente que, a su vez no producen semillas. En estos territorios paradójicamente señalados por las voces oficiales como territorios de alta biodiversidad, sus habitantes pasarán a depender del mercado para proveerse de semillas.”Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Rio Naya. Gramática de la Barbarie. ATI. Bogotá 2005.

[13] Nordgren, Rikard. Op. Cit.

[14] Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op. Cit.

[15] Comunidad desplazada del Alto y Bajo Naya. A la opinión pública nacional y mundial: ORIGENES Y CONSECUENCIAS DE LA MASACRE PARAMILITAR EN EL NAYA. Mayo 15 de 2001.

[16] Los testimonios de los sobrevivientes hablan de 19 o más, los diarios regionales de 25 y los representantes de las fuerzas militares regulares de 18.

[17] Gran cantidad de bibliografía está disponible acerca de las particularidades sociales, económicas y culturales de la región, sin embargo, no se consideran en este documento dadas las restricciones en la extensión del mismo.

[18] Ministerio del Medio Ambiente. 1998, en Cardenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op.Cit.

[19] Guerrero, Leonardo. 2001 en Cardenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op.Cit.

[20] Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op. Cit

[21] Ibid.

[22] Broderick, Joe. El imperio de Cartón. Impacto de una multinacional papelera en Colombia. Planeta Colombiana Editorial. Bogotá 1998.

[23] Roger Pardo-Maurer. Encargado civil del Hemisferio Occidental en el Departamento de Defensa de los EEUU. En Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op. Cit

[24] Global Environment Facility- Fondo Global para el Medio Ambiente (GEF), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Agencia para el Desarrollo Internacional de los EEUU (USAID), Conservación Internacional (CI), Fundación Mundial para la Defensa de la Vida Salvaje (WWF); los agentes financieros multilaterales Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de Comercio, Banco Interamericano de Desarrollo. Asociados a los dos anteriores grupos de agentes del desarrollo, con una implicación directa o indirecta encontramos a las corporaciones: Cemex (multinacional cementera), Exxon Mobil Foundation (Fundación de la multinacional petrolera Mobil), Ford (multinacional automotriz), Mc Donalds (transnacional de servicios de alimentación), Sony (Transnacional de tecnología y entretenimiento), United Airlines (aerolínea multinacional), Walt Disney (multinacional de entretenimiento), Monsanto (multinacional de tecnología agrícola), Nestlé (Transnacional de alimentos), Coca- Cola (transnacional de refrescos), entre otras.

[25] Cárdenas Motta, Humberto. Las Máscaras de la Verdad o Las voces de la Mentira. 2002.

[26] “lo único que sí vimos fue los brazaletes. Pero en El Placer sí hubo uno que después que ya el calor, a la siguiente mañana, empezó a calentar, se quitó el camuflado, ahí sí tenía el distintivo del Batallón Pichincha, letras amarillas, ahí es donde no se sabe si es el mismo ejército que mata a la población civil, o es las AUC, donde uno queda loco, porque aquí están las AUC, y más allá está el ejército. La población civil vive engañada, cambian de brazalete y listo, de todas maneras allí decía Fuerzas Militares de Colombia, tenía el distintivo y la camiseta del Batallón Pichincha, ahí es donde uno está confundido si es el mismo ejército y nos meten gato por liebre.”(Entrevista en la región del Naya, 2004)Cárdenas Motta, Humberto, Consejo comunitario del Río Naya. Op. Cit

[27] Comunidad desplazada del Alto y Bajo Naya. A la opinión pública nacional y mundial: ORIGENES Y CONSECUENCIAS DE LA MASACRE PARAMILITAR EN EL NAYA. Mayo 15 de 2001.

[28]En este proyecto “…están representados 5 años de negociaciones, decisiones, proyectos y ensayos durante los cuales se sumaron los esfuerzos de más de 400 personas, de organizaciones, de comunidades indígenas y negras, fundaciones, universidades, organizaciones no gubernamentales, entidades territoriales e instituciones del gobierno colombiano. Los temas tratados son: Territorio biocultural, Diversidad amenazada, prioridades de manejo y conservación, presión cultural y propuesta pedagógica. Los sistemas productivos tradicionales: una opción propia de desarrollo sostenible. Laberintos de la institucionalidad ambiental: elementos para el encuentro. El estudio de la biodiversidad regional: aportes al conocimiento y a la práctica investigativa. Bases para una estrategia de gestión del proyecto. El Pacífico colombiano desde la perspectiva afrocolombiana e indígena.”RDS, Red de Desarrollo Sostenible de Colombia. En www.rds.org.co.

[29] Proceso de Comunidades Negras. Organización Social Nacional que agrupa diferentes colectividades afrodescendientes.

[30] Escobar, Arturo. Un ejemplo de Colombia en pos de la naturaleza. En www.crim.unam.mx

[31] Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sur América. La Iniciativa surge de una propuesta común del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Corporación Andina de Fomento (CAF), ambos impulsores del ALCA… los Ejes dibujan de manera idónea las rutas más adecuadas para el transporte de mercancías, particularmente entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico. En ese sentido, no podemos olvidar que hoy en día, el grueso de los intercambios comerciales del mundo se encuentra entre los Estados Unidos y los países asiáticos (Japón, China, India, etc.). Por ello, la construcción y el control de corredores o ejes para el transporte hacia el Pacífico cobran una importancia estratégica. En segundo lugar, los Ejes coinciden con las áreas más importantes en términos de recursos no renovables (minerales, gas, petróleo) y de biodiversidad (plantas, animales, microorganismos)…” FOBOMADE, Foro Boliviano Medio Ambiente y desarrollo. Las venas del ALCA. Integración (silenciosa) de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA). En www.rebelion.org.2003.

[32]Portillo, Lusbi / ONG "Sociedad Homo et Natura"en www.bilaterals.org. 2004.